VENEZUELA SIN SIGNO MONETARIO
Absalón Méndez Cegarra
Hugo Chávez, vaticinó sobre la falta de agua en el país, lo cual ha resultado cierto. No tenemos agua para el consumo humano. Pero, la falta no se debe a los hechos que vaticinó, tal es el caso del calentamiento global, del cambio climático, de la destrucción de la Amazonía y de las fuentes hídricas, etc. sino consecuencia de su mala gestión gubernamental y de la falta de mantenimiento y conservación de nuestros grandes depósitos de agua. Venezuela ha sido bendecida por Dios al procurarle grandes reservas de agua dulce. Los gobiernos habidos en Venezuela han descuidado este aspecto de la conservación del ambiente. Venezuela, no es un desierto, aunque parece serlo, debido a la escasez de agua servida y los grandes sectores de población que sufren la necesidad del vital líquido. La promesa de Chávez se ha cumplido. Desde hace tiempo, el venezolano se baña con totuma.
El trueque, es decir, el cambio de mercaderías sin intermediación del dinero como medio de pago, es otra de las profecías chavistas y maduristas. En la Venezuela actual ya no existe como pagar bienes y servicios. En algunos lugares del país se ha popularizado el intercambio de productos de consumo diario. Se cambian papas por legumbres y viceversa, por ejemplo.
En ciudades como Caracas, resulta complicado comprar algo o pagar un servicio público. Sí, el pago se hace en bolívares, la paridad cambiaria la establece el vendedor, no el Banco Central de Venezuela (BCV), lo que incrementa el precio del bien en varios bolívares. Hay dos paridades cambiarias: la oficial (BCV) y la usurera, mejor conocida como” dólar paralelo”, la que mayormente aplica. En el occidente del país, en los Estados Andinos, el bolívar no existe, tampoco, el dólar, rige el peso colombiano. Y, en los servicios que presta el Estado, dígase Registros, Notarías, Multas, SAIME, etc. rige, eufemísticamente, la moneda de mayor valor de circulación en Venezuela, una forma amigable de llamar al Euro, moneda oficial de la Comunidad Europea, no de Venezuela.
La Carta Política Fundamental de Venezuela (CRBV), en el Título VI, del Sistema Socioeconómico, dedica el Capítulo II, al desarrollo del Régimen Fiscal y Monetario y la sección III de este capítulo, al Sistema Monetario Nacional. El artículo 318, reza, textualmente, así:” Las competencias monetarias del poder nacional serán ejercidas de manera exclusiva y obligatoria por el Banco Central de Venezuela. El objetivo fundamental del Banco Central de Venezuela es lograr la estabilidad de precios y preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria. La unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el bolívar. En caso de que se instituya una moneda común en el marco de la integración latinoamericana y caribeña, podrá adoptarse la moneda que sea objeto de un tratado que suscriba la República (…) Para el adecuado cumplimiento de su objetivo, el Banco Central de Venezuela tendrá entre sus funciones las de formular y ejecutar la política monetaria, participar en el diseño y ejecutar la política cambiaria, regular la moneda, el crédito y las tasas de interés, administrar las reservas internacionales, y todas aquellas que establezca la ley”.
El Banco Central de Venezuela es la institución más caricaturesca del país a la que se ha vaciado de competencias y facultades. Hoy, el BCV no cumple ninguna de las funciones que le atribuye la Ley.
La inflación devora los salarios y, el BCV, no hace nada para garantizar la estabilidad de precios, ya no existe la obligación de establecer precios máximos de venta al público, los productores y comerciantes han cambiado el precio por la abreviatura Ref. que significa precio en dólares; menos se ocupa de preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria y regular la moneda. El crédito ha desaparecido de la banca venezolana y demás instituciones financieras.
Venezuela, en la práctica, carece de signo monetario nacional, el bolívar, no es medio de pago y no significa nada en la economía nacional e internacional. Ha perdido totalmente su valor. La fortaleza de antaño se acabó. El famoso viernes negro arrastró consigo el bolívar. Desde su caída en el año 1983 hasta la actualidad viene precipitándose en caída libre. Nada lo detiene.
Hace pocos días la mente febril del presidente de FEDEINDUSTRIA llamó mentiroso a toda aquella persona que se atreviera a decir que el salario mínimo en el país estaba fijado en 130 bolívares. Se olvidó del bolívar y, optó por señalar que en Venezuela no existía nadie que ganase menos de 200 dólares. Un piso salarial, salario mínimo, de 200 $. Hay personas que mienten y engañan sin escrúpulo alguno. Sería muy importante conocer el salario que se paga en la industria. El salario básico de un profesor universitario, con categoría académica de titular y dedicación exclusiva, es de 522 bolívares, equivalente a 10,44$ y ésta cantidad es posible sea el salario promedio del funcionariado público venezolano, salario que se incrementa con la figura de los bonos sin efectos salariales. La cifra del presidente de FEDEINDUSTRIA es para congraciarse con el gobierno nacional y recibir sus estipendios. Los tribunales laborales reciben a diario demandas de trabajadores contra sus patronos por la negativa de éstos a considerar como salario normal o integral la parte del salario que algunos empresarios pagan a sus trabajadores en divisas. Tal parece que los mentirosos y tracaleros no son los trabajadores sino sus empleadores.
Los trabajadores reciben sus menguados salaros en bolívares devaluados que no alcanzan para nada. Y, pagan los bienes y servicios en divisas. Toda una curiosidad en Venezuela.
Las divisas, bien sea dólar, euro o pesos, constituyen monedas de curso legal en Venezuela, han sustituido totalmente al esmirriado bolívar, el cual no es aceptado ya casi en ninguna parte. Buena conseja es la de FEDEINDUSTRIA, el gobierno nacional, debe atenderla y elevar el salario mínimo a 200$, ello constituiría un bonito regalo navideño para la familia venezolana y, con tal regalo, aprovechar la ocasión para borrar de la CRBV que el bolívar es la unidad monetaria de Venezuela.
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