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LA INMIGRACIÓN COMO PROBLEMA SOCIAL Y POLÍTICO

                          LA INMIGRACIÓN COMO PROBLEMA SOCIAL Y POLÍTICO

                                                                                                              Absalón Méndez Cegarra




Para la fecha en la cual salga publicado este artículo se habrá disipado en parte la gran incertidumbre que nubla el porvenir de Venezuela. Ojalá y el despeje de esa incertidumbre sea para bien del país y de los venezolanos. El tiempo venidero no será nada fácil. El camino está lleno de espinas y de obstáculos difíciles de salvar. Ahora, más que nunca, se requiere la formación de un hombre nuevo que encare con voluntad y firmeza lo que nos viene de un lado o de otro. El continuismo ilegítimo encontrará a una Venezuela devastada por obra propia. Y, el cambio, encontrará muchas trabas que requiririrán de tiempo para superar. Lo primero que deberá hacerse, aunque parezca absurdo, es pedir paciencia a la población y rogar grandes esfuerzos para empezar a trazar nuevos derroteros. Varias cosas deberán mantenerse en el tiempo, sobre todo aquellas que permitieron al gobierno nutrirse de un clientelismo electoral mediante la mentira y el engaño y la esperanza en la trasformación social. La mal llamada “revolución bolivariana”, a nuestro juicio, sociólogicamente hablando, segmentó la sociedad nacional en tres grandes categorías, grupos sociales o estratos sociales, no, precisamente, clases sociales en el sentido marxista del término. Un estrato privilegiado integrado por los viejos y los nuevos ricos (la nomenclatura revolucionaria) que ha dado perfíl y lucidez a la revolución; un estrato que agrupa a los viejos e históricos pobres económicos, mayoritario, por supuesto, en el que la revolución sembró el ideal de redención social, la cultura del no trabajo bajo el rancio principio que “ser rico es malo” ; y, un tercer estrato, el de las capas medias, los nuevos pobres, conformado por profesionales y técnicos, factor fundamental del progreso económico y social de cualquier pueblo, el cual, en porcentaje importante, fue aventado del país, éxodo que ha contribuido como ningún otro factor a la ruina del país. Este sector social expulsado del país constituye el grueso de la inmigración venezolana cuantitativa y cualitativamente, con el cual el país se descapitalizó totalmente, capital humano difícil de recuperar en lo inmediato, sector social que, en su gran mayoría, conforma la masa inmigratoria

El gobierno nacional, como ha sido su costumbre desde hace 25 años, se ha encargado de enlutecer las festividades navideñas, de gran arraigo y tradición entre los venezolanos. El año 2024 no fue la excepción. Miles de familias venezolanas, residentes en el territorio nacional, hicieron vigilias en las cárceles de Venezuela a la espera de ver en libertad a padres, cónyuges, hijos, nietos y hermanos. En cada mesa familiar venezolana, en el país o fuera de él, quedó una o más sillas vacías.

No hemos debido llegar a esta situación. Durante 25 años el chavismo – madurismo, gobernó el país a sus anchas sin impedimento alguno. Se respetaron sus triunfos electorales y las reglas impuestas. Lo constitucional, legal y democrático es que el chavismo – madurismo respete la voluntad del pueblo libremente expresada el 28J y se imponga la soberanía popular, base fundamental del ordenamiento jurídico y de la organización política de la nación.

Si, Nicolás Maduro, se mantiene en el poder debe saber que lo hace violentando el orden constitucional, por lo que su gobierno será ilegal e ilegitimo, una vulgar usurpación y el establecimiento de una tiranía. Nadie reconocerá su gobierno. Pero, será el aliciente para que un mayor número de venezolanos se sume a la diáspora que alcanza los ocho millones de compatriotas que han cruzado, bien o mal, las fronteras patrias, huyendo de la tiranía, causando malestar en países vecinos y amigos.

El fenómeno inmigratorio es de vieja data en el mundo. La movilización de la población de un lugar a otro se debe a diversidad de factores. La inmigración puede ser voluntaria o forzada, beneficiosa o perjudicial, para los países receptores o expulsores de población. La inmigración constituye uno de los factores del crecimiento o decrecimiento de la población, es, por tanto, una cuestión demográfica; pero, en los tiempos actuales, está convertido en un problema social y político. La inmigración es, a su vez, un derecho humano y social que debe ser respetado por todos los Estados de la comunidad internacional bajo el marco de las leyes de cada país. Ningún país del mundo por poderoso que sea debe poner trabas a la inmigración o considerarla como delito. Las naciones y pueblos del planeta, hoy, representados por Estados, luego de la extinción de su población autóctona, se han formado por inmigrantes, invasores, descubridores o no. Algunos gobiernos que amenazan con expulsar a los inmigrantes de sus territorios deberían tomarse la molestia de revisar, primero, el origen y la composición de su población; luego,preguntarse por qué su población huye; y, finalmente, la ocupación de su territorio sobre el cual el Estado que representan ejerce soberanía, pues, en todos los casos, dicho territorio es ocupado, apropiado indebidamente, como puede demostrarse con la denominada prueba diabólica de la propiedad, la cual revelará que la tierra es de quien la ocupó primero.

Todas las personas tienen el derecho de vivir en el lugar que estimen más favorable y beneficioso a la especial naturaleza humana. Hoy, por mi. Mañana, por ti.

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