REAFIRMACIÓN DE LA ENCICLICA REUM NOVARUM
Absalón Méndez Cegarra
La Iglesia Católica guarda una gran esperanza con la elección del cardenal Robert Prevost como el nuevo guía o pastor de la feligresía mundial, unos mil cuatrocientos millones de personas esparcidas por gran parte del mundo.
La historia de la Iglesia, fundada por Jesús y legada a Pedro, es extremadamente compleja. Ha pasado por múltiples momentos, cismas, reformas, cuestionamientos, criticas, etc. Luego de la obra fundacional de Jesús, obra divina, lo demás es obra humana y los humanos somos imperfectos y cometemos errores. Hombres y mujeres de la Iglesia los han cometido.
La elección del sucesor del Papa Francisco, quien, como todo lider estuvo expuesto a la opinión pública, suscitó grandes controversias. Hoy resulta fácil conocer y estar informado sobre cualquier cosa mediante los medios de comunicación y las redes sociales. En la Iglesia, como en cualquier otro espacio de la vida pública, se habla de sectores liberales y conservadores, de reformadores y renovadores, de continuistas y opositores, de avanzados y retrogradas. Los medios de comunicación clasificaron a los cardenales de diversas maneras y tendencias e, inclusive, transmitieron mensajes que hacían presagiar un nuevo cisma.
Como quiera que en la elección del Papa está presente el Espíritu Santo, el Colegio Cardenalicio se animó del Espíritu de Dios y se pronunció por uno de sus miembros, un hombre, con virtudes y defectos como todo ser humano, a quien se le ha confiado la dirección de la Iglesia Católica en un tiempo incierto, tempestuoso, nada fácil de vivir, en el que todo está amenazado, inclusive la existencia humana.
El Papa, para el mundo entero, creyente y no creyente, es un guía espiritual y de él se espera que oriente a la humanidad y la conduzca por el sendero del bien, de la paz y la confraternidad y haga realidad el mensaje de Jesús: “amaos los unos a los otros, como yo los he amado”. Nada fácil de lograr en un mundo en guerra permanente, en el que reina el egoísmo, el individualismo, la envidia, el odio, el engaño y la mentira.
El nuevo Papa, ha sorprendido al mundo entero. En los pocos días que lleva de Pontificado ya ha dado a conocer elementos importantes de lo que será su labor eclesial.
Asumió por nombre León XIV, ha hablado a los pueblos en su propio idioma con el ánimo de buscar cercanía y ha señalado que su Pontificado estará a favor de los débiles, de los que no tienen voz, de los pobres, de los emigrantes, ha abogado en favor de la paz y la hermandad entre los seres humanos.
El haber adoptado por nombre el de León XIV es un mensaje abierto a los pueblos que su Pontificado no será neutro, ni silente. Que revivirá la “cuestión social” y la doctrina social de la Iglesia. Doctrina que contiene el llamado de la Iglesia a romper contra todo tipo de injusticia social, de discriminación de explotación y esclavitud.
Los tiempos actuales no son iguales a los tiempos que vivió el pontificado de Leon XIII; pero, en ciertos aspectos guardan un extraordinario parecido. La explotación de los trabajadores, la pobreza de grandes sectores de población, la miseria en la que viven muchas personas en el mundo, la injusticia social, la violación a los derechos humanos, están presentes hoy, se han mantenido y fortalecido en los momentos actuales.
Contra esos flagelos de la humanidad la Iglesia habló por boca del Papa Leon XIII. Habló y habló claro, oponiéndose al capitalismo salvaje, a la explotación del hombre por el hombre, al liberalismo; pero, también, rompió filas contra el socialismo y el comunismo, sistemas políticos que, demagógicamente, defienden al proletariado, hundiéndolo, luego, en la miseria más extrema y privándolos de su libertad, como ocurre en el socialismo real de nuestros días en Venezuela, Cuba, Nicaragua, para referirnos exclusivamente a la región latinoamericana.
El Papa León XIV será el continuador del Papa Leon XIII y su legado:”Carta Enciclica de Nuestro Santísimo Señor Leon, por la Divina Providencia Papa XIII”, enviada a los venerables hermanos patriarcas, primados, arzobispos... a todos los sacerdotes y fieles del orbe católico”.
La Enciclica “Rerum Novarum” es la respuesta y toma de posición de la Iglesia ante un cuadro situacional en el cual vivía la clase obrera o los obreros en momentos en que la naciente Revolución Industrial, lo cambiaba todo, entre otros aspectos, la vida y condiciones de vida, de la fuerza de trabajo que requería la industria (obreros, mujeres, niños), bajo un manto de franca esclavitud y explotación.
La movilización de los trabajadores del campo a la ciudad para dar nacimiento al proletariado industrial y al trabajo asalariado no significó mejoramiento en las condiciones de vida del obrero y su familia; al contrario, significó más explotación y empobrecimiento.
La Iglesia no podía mantenerse de espaldas a esta humillación de la dignidad humana. El Papa Leon XIII, alerta al mundo con su Enciclica “Rerum Novarum” y pone al descubierto las llagas del nuevo sistema de humillación y explotación del hombre.
Tres grandes partes se identifican en la Enciclica “Rerum Novarum”, a saber: La introducción. “El problema obrero”; la exposición polémica; y, la exposición positiva.
“Es urgente, señala Leon XIII, proveer de la manera oportuna al bien de las gentes de condición humilde, pues es mayoría la que se debate indecorosamente en una situación miserable y calamitosa, ya que, disueltos en el pasado siglo los antiguos gremios de artesanos, sin ningún apoyo que viniera a llenar su vacío, (...) el tiempo fue insensiblemente entregando a los obreros, aislados e indefensos, a la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores”.
Este es el mensaje del Papa Leon XIII que lega al Papa Leon XIV. Este misionero agustiniano será su continuador, reafirmando, así, la doctrina social de la iglesia y la enorme contribución de la “Rerum Novarum” a su desarrollo y consolidación.
El nuevo Papa tendrá que vérselas con un mundo distinto, en globalismo, en guerra por todas partes, con cambios importantes en los aparatos productivos y en los mercados laborales, en el modo de vivir de las gentes, en costumbres y tradiciones; pero, con una constante, el hambre y la miseria de los pueblos. Un Papa nuevo, para los nuevos tiempos.
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