FOMENTO DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN VENEZUELA
Absalón Méndez Cegarra
En el país somos muy dados a criticar todo lo malo y muy poco a enaltecer y valorar las cosas positivas que tenemos, en especial, algunas de las pocas medidas gubernamentales favorecedoras del desarrollo nacional y de un mayor bienestar de la población.
Nos referimos en esta ocasión al fomento, impulso y promoción que viene dando el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología (FONACIT) y el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela, al desarrollo de la investigación científica y tecnológica en área prioritarias para el progreso nacional, venido a menos durante muchos años, pero, ahora, fortalecido con iniciativas muy interesantes que, seguramente, darán resultados positivos en el corto, mediano y largo plazo.
En fechas recientes hemos conocido de varias convocatorias hechas por los organismos señalados, invitando a los investigadores nacionales a presentar proyectos de investigación tanto individuales como colectivos, sobre aspectos específicos de interés nacional que incluye las ciencias básicas, ciencias aplicadas, ciencias sociales, jurídicas y humanísticas.
Las convocatorias no han logrado satisfacer los objetivos propuestos, según tenemos entendido, pues, los investigadores, principalmente, de las universidades nacionales no han mostrado todo el interés esperado. Ello, puede deberse, al proceso migratorio y a las dificultades que se han tenido para mantener un buen nivel en el desarrollo de la investigación científica, la cual es costosa y requiere de un gran apoyo.
Con la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología se estableció un tributo a las empresas, el cual sería aplicado al fomento de la investigación científica en el país. Durante algún tiempo no se supo nada del destino del tributo en referencia, ahora, parece que se le está dando la orientación correcta, ojalá y perdure en el tiempo.
El profesorado universitario en general ha visto descender considerablemente sus condiciones generales de trabajo y de vida, lo cual se ha traducido en el abandono de cátedras, laboratorios e institutos y centros de investigación. A nuestros investigadores les está negado la asistencia a eventos científicos internacionales para discutir con sus pares los avances y hallazgos encontrado en sus investigaciones y, así, ponerse al tanto de lo que acontece en el mundo en una determinada área del saber. El acceso a bibliografía actualizada y a revistas científicas y de calidad académica, también se ve interferido por los bajos salarios que percibe el profesorado universitario y la inflación indetenible que no permite el pago de una suscripción a revistas especializadas o la comprar de un libro.
Publicar resultados de investigación y divulgarlos no es tarea fácil en la Venezuela actual. Editar un libro es inaccesible para cualquier investigador. Las revistas científicas, que respondan a parámetros y exigencias internacionales, han menguado en el país por falta de recursos. Y, publicar en revistas acreditadas fuera del país, tiene un costo que nuestros investigadores no pueden pagar. Todo ello redunda en la disminución de nuestras instituciones científicas e investigadores en las posiciones de los denominados “ranking” que valoran y califican el prestigio de las universidades e institutos de investigación.
Es de recordar que programas como el CONABA, Promoción del Investigador y su clasificación y estímulo en el ascenso de los profesores en el escalafón universitario, han desaparecido y, junto con ello, ha disminuido la cantidad de investigaciones realizadas, proyectos de investigación presentados y llevados a cabo y presentación de resultados. En un momento, se llegó a hablar en Venezuela de 3.000 investigadores activos, una cifra aceptable para un país con una población total como el nuestro y una población estudiantil y profesoral como la que tenemos. La cifra, hoy, estimamos, ha debido descender considerablemente, hablamos, de investigadores de verdad, no, de autodenominados investigadores.
Los programas que adelantan el Ministerio de Ciencia y Tecnología, FONACIT y el CDCH, son de importancia considerable. Mediante el financiamiento a proyectos de investigación, becas a estudiantes de Postgrado, incentivos para el ascenso de los profesores instructores, reclutamiento de estudiantes de Pregrado con vocación de investigación y subsidios económicos a los investigadores activos, coordinadores e integrantes de proyectos de investigación, se está dando un gran impulso al fomento de la investigación en Venezuela. Abogamos para que esa gestión no decaiga, por el contrario, se incentive con mayor acento para que Venezuela con este fomento de la investigación, impulse, a su vez, el desarrollo y progreso nacional.
El Área de Postgrado en Seguridad Social, adscrita a la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela, se ha visto favorecida con la mencionada política de fomento de la investigación científica. Varios de los profesores y cursantes del doctorado en Seguridad Social han presentado proyectos de investigación que les han sido aprobados y, por esa vía, el Postgrado ha sido dotado de algunos equipos necesarios para un mejor funcionamiento y para estimular la investigación.
La seguridad social, aunque no lo parezca, ni esté incluida como área de investigación prioritaria, si, lo es, y en cuantía considerable. Está contemplada en la agenda 2030, entre los objetivos del desarrollo sustentable y una de las metas a alcanzar.
La seguridad social es un poderoso factor del desarrollo nacional. La seguridad social cumple diversidad de objetivos, a saber: es un mecanismo de distribución de la riqueza socialmente producida, es una estrategia para disminuir la pobreza, favorece la reproducción de la fuerza de trabajo, estimula el empleo decente, de calidad, estable, bien remunerado y protegido, y promueve el bienestar individual y social. Sin seguridad social no hay ni desarrollo ni progreso social de los pueblos.
A las instituciones que fomentan y auspician la investigación científica en Venezuela sugerimos incluir la seguridad social entre sus áreas prioritarias, pues, la seguridad social, está vinculada con el cuidado de la salud, la protección al anciano y grupos vulnerables, la protección del empleo, la seguridad y salud en el trabajo, las pensiones y jubilaciones y la vivienda y el hábitat.
La seguridad es una cantera de problemas de investigación. La seguridad social está por construirse en Venezuela. La Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social (LOSSS, 2002-2012), en su artículo 144, original, establece, que: (…) El Estado estimulará la formación de profesionales y técnicos en materia de seguridad, para lo cual se fortalecerán las instituciones y programas relacionados con esta materia (…)”.Y, ese es nuestro reto.
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